Un viaje que le cambió la vida
Cuando Mariana enrumbo con destino a Francia nunca pensó que su travesÃa le dejarÃa tantas satisfacciones y recuerdos. Vivencias que marcarÃan para toda la vida su destino y su porvenir. Los detalles de su periplo por territorio francés los conocà gracias a una charla que pude tener con ella hace algunos dÃas atrás. En sÃ, todo comenzó hace algún tiempo atrás, más precisamente a inicios del 2006, cuando decidió viajar rumbo a ParÃs para seguir una serie de cursos relacionados a su carrera, o sea, a la literatura. Al llegar a la capital francesa, todo le empezó a ir muy bien. No tuvo queja alguna, los cursos en los que se inscribió le fueron de gran ayuda para mejorar el nivel que tenÃa hasta ese momento de los temas relacionados a su profesión. Asimismo, me contó de manera precisa que el tiempo también le alcanzó para trabajar. Se desempeñaba como ayudante en una de las más prestigiosas librerÃas de Paris. La paga era buena y lo mejor de todo era que podÃa disfrutar leyendo una diversidad de obras en sus ratos libres. No obstante, a veces sentÃa los deseos de estudiar y dejar el trabajo que habÃa conseguido. Lamentablemente el dinero que habÃa llevado ya se le estaba acabando y necesitaba de manera imperiosa el dinero del trabajo. A partir del quinto a sexto mes, su trabajo fue el que le permitió seguir pagando su estancia en tierras francesas. Otro detalle que me sorprendió cuando me lo contó en la charla que tuvimos hace algunas noches fue el que se relaciona a los recuerdos y a las experiencias que vivió a lo largo de su estancia en la capital francesa. Es decir, cosas que pasó sola, con sus compañeros de la universidad y con chicos que conoció en su viaje. El primer año que estuvo no hubo ningún cambio brusco. Todo se mantenÃa igual. O sea, seguÃa laborando en la librerÃa y seguÃa con los cursos de literatura en la Sorbona. Esa era la universidad en la que se matriculó cuando llegó procedente de su natal Montevideo. Ya en el segundo años las cosas cambiaron debido a la aparición de una persona que significó mucho en su vida. Un novio francés. Con él compartió gastos e informaciones. También estudiaba literatura. Jean, como se llamaba él, fue quien en realidad le abrió las puertas de la Sorbona. Hasta ese momento Mariana, conocÃa el diez por ciento de lo que llegó a conocer cuando concluyeron sus clases. Pudo intercambiar ideas de manera puntual con los mejores docentes en literatura de esta prestigiosa casa de estudios francesa. Además, pudo recopilar suficiente y abundante información que en un futuro iba a ser utilizada para trabajos relacionados a su tesis. Asimismo, aprendió a manejar el francés de manera fluida y gracias a este hecho pudo comprender la real dimensión de las obras que están escritas en ese idioma. En la misma universidad siguió el curso acelerado o intensivo de francés. Felizmente para ella, su rendimiento fue más que óptimo. Aunque, valgan verdades ella pudo superar esta difÃcil prueba debido a que ya habÃa estudiado algo de esta lengua en uno de los mejores institutos de idiomas de su natal Montevideo. También, aprendió a intercomunicarse de manera efectiva con cualquier individuo francés, aprendiendo no solo cuestiones meramente académicas sino también relacionadas a la interculturalidad del pueblo francés. En conjunto, el viaje a Paris, le cambió la vida y la forma de pensar a Mariana. Todo confluyó para que pudiera aumentar sus conocimientos de Ãndole académico, social, cultural y personal. No debemos olvidar que todo lo que experimentó durante los dos años y meses que duró su viaje, le permitió poder inmiscuirse de manera efectiva en las estructuras más profundas de la sociedad francesa. Actualmente, ha regresado para solucionar algunos asuntos pendientes y a mitad de año tiene previsto viajar nuevamente a Paris para radicar de manera definitiva por allá. Piensa ejercer su carrera por territorio galo. Lo único que queda por hacer es esperar su desarrollo y su adaptación total a la idiosincrasia francesa. Ver su historia me hace pensar que estudiar en Europa es una oportunidad que no debe ser desaprovechada por ninguna persona. Viajar rumbo a ese continente puede ser la mejor experiencia en la vida debido a la mejora y al progreso que se produce en una serie de ámbitos. Por este motivo, enrumbar hacia allá, le permite a la persona dar el impulso necesario para poder alcanzar un tÃtulo universitario de nivel que le deje como premio encontrar un trabajo digno que vaya acorde a sus expectativas y a su calidad académica.
