POSTURAS DE UN CURRÍCULO
La semana pasada estuve revisando algunos detalles en Internet acerca del postgrado que pensaba realizar en Francia, habían pasado algunos minutos cuando de pronto sonó el timbre de mi casa, la verdad me sorprendí porque no esperaba visitas, es más, esa misma noche tenía pensado terminar de recopilar todos los documentos necesarios para realizar mi postgrado y simplemente estaba terminando de revisar algunos detalles respecto a los alojamientos para estudiantes que podría encontrar en Francia y además algunos trabajos eventuales que pudiera realizar por allá para tener ciertos ingresos de vez en cuando. Tuve que dejar mis investigaciones abruptamente y dirigirme hacia la puerta para ver quien era y al abrir la misma me topé con mi amigo Edgar a quien no veía desde hacía varias semanas, la verdad fue una grata sorpresa pero en un momento inoportuno. En fin, demoraré un día más, dije, y lo invité a pasar. Le ofrecí un trago y lo invité a tomar asiento, él me lo agradeció y me comentó que había estado muy ocupado en las últimas semanas ya que su empresa por fin había echado a andar y se encontraba en pleno proceso de selección de personal para las distintas áreas de su compañía que consistía básicamente en realizar traducciones para varias páginas web que desearan sus servicios. Yo por mi parte le comenté lo que estaba haciendo cuando sonó el timbre y creo que fui un poco brusco pues Edgar casi se pone de pie y pasa a retirarse excusándose por la interrupción. No es nada importante –le dije- lo puedo terminar mañana o incluso ahora mientras charlamos. Le pareció buena idea y se ofreció a ayudarme, lo cual me pareció magnífico pues él dominaba el inglés y el francés y evidentemente traduciría a mayor velocidad que yo. Así lo acordamos y nos dirigimos hasta mi ordenador.
Ya frente al ordenador le comenté mis planes para irme a Francia a hacer mi postgrado en Entrenamiento Físico y Musculación, también le dije que lo que estaba buscando era algún trabajo de medio tiempo o por horas que me permitiera tener algún tipo de ingreso mientras me encontraba en territorio galo. La repuesta de Edgar no se hizo esperar y me dijo que si así lo estimaba conveniente podía trabajar en la empresa que acaba de formar. Bromeas –le dije- ya que la traducción no era mi fuerte, a lo que él me replicó que me podía ubicar en un puesto de corrector de artículos puesto que sabía de mis habilidades para la escritura. Déjame ver si estoy entendiendo -le dije sorprendido- eso quiere decir que tu me vas a dar las traducciones ya hechas y yo simplemente debo corregir las faltas de ortografía y los sentidos de las oraciones. Correcto –me respondió- y complementó diciendo que eso lo podía hacer desde el ordenador de mi casa o desde una computadora portátil. Me pareció una excelente idea pues era justamente la flexibilidad de horarios que andaba buscando y qué mejor que trabajar con u amigo de confianza. Entonces ya sólo me restaba buscar algún alojamiento a través de Internet y mi viaje quedaría casi listo. Mientras navegábamos por la red Edgar me empezó a contar una situación bastante extraña que le había sucedido mientras convocaba al personal para su empresa. Para comenzar había colocado avisos tanto en los diarios de mayor circulación como en algunas bolsas de trabajo de Internet, la respuesta de los postulantes había sido casi inmediata según me cuenta y en cuestión de tres días la bandeja de entrada de su correo estaba reventando. Fue así que poco a poco fue filtrando las hojas de vida y citando a los postulantes para hacerles una pequeña entrevista hasta allí todo normal.
Pero Edgar me cuenta que lo anecdótico de la convocatoria fue el atrevimiento de algunas postulantes en su mayoría mujeres, quienes tenían una idea bastante acalorada del trabajo, por decirlo de algún modo. En ese momento no entendí a lo que mi amigo se refería con exactitud por lo que me detalló que varias chicas habían llamado primero a su teléfono antes de enviar su hoja de vida y, al comprobar que la persona que seleccionaba al personal era el propio Edgar, decidieron enviar unos currículos bastante sugestivos, según sus propias palabras. Al parecer le habían enviado los documentos con fotos, pero no con fotos tamaño carné sino con fotos de cuerpo entero y en las poses más variadas que uno pueda imaginar. Eché a reír en ese momento. No puede ser, le dije, y es que nunca había tenido noticias de que algo así sucediera. A lo que me refiero es a que en qué cabeza cabe que enviando unas fotos así se va a conseguir empleo, bueno al menos un empleo serio y en el que pueda uno tener cierta estabilidad e ir en ascenso por méritos propios. Y seguí sin creerle. Edgar sabiendo que esa iba a ser mi respuesta preparó la segunda ofensiva y me dijo que tenía varios de esos currículos en su correo electrónico, eso sí era una revelación y no pudiendo contener la curiosidad dejé de buscar el alojamiento en Francia e inmediatamente le cedí los controles a mi amigo para que accediera a su bandeja de entrada y me mostrara esos documentos. En mi obsesión, casi me enredo con el cable del estabilizador del ordenador, afortunadamente no pasó nada y esperé expectante a que aparecieran las primeras fotos. En efecto la primera foto fue increíble, de nuevo eché a reír sin dejar de estar sorprendido. La chica que postulaba al trabajo aparecía fotografiada en ¡una playa! Y en bikini, además inclinada hacia delante sacando ventaja de su hermoso bronceado. La segunda foto mostraba a una chica en una foto tomada aparentemente en la sala de su casa, vestida con unos jeans y un polito a rayas ceñido al cuerpo. Bueno, esa pasa, le dije, pero Edgar ya había estudiado la maniobra y me mostró una segunda foto de esa misma chica pero esta vez aparecía recostada boca abajo en su sofá y en posición de gata en celo. Increíble, no salía de mi asombro. La tercera foto que vi mostraba a una chica en baby doll sentada en una silla al revés y con el dedo índice en la boca, ya era para volverse loco.
También me enseñó varios Hi5 que le habían llegado con fotos muy ardientes de chicas veraneando o bailando en discotecas con bastante desenfreno. Habremos visto más de veinte fotos y todas con el mismo tenor erótico y eso que Edgar había seleccionado sólo algunas para mostrarme ya que según él quería que viera la imagen corporativa de su empresa. Era broma por supuesto, aunque me confesó que estaba guardando aquellas fotos pues una vez consolidada su empresa de traducciones, pensaba formar una empresa de anfitrionas de eventos. Celebré la idea y le dije que también podía contar conmigo para algún puesto en esa empresa.
